La hostelería fue un oficio con alma
La hostelería fue un oficio con alma.
El camarero que servía con orgullo.
La cocinera que ponía pasión en cada plato o incluso le daba un nombre.
El sommelier que te contaba la historia de cada botella.
Personas que elegían este trabajo porque les llenaba. Porque tenía identidad. Porque era una profesión, no un recurso.
Algo se rompió por el camino.
No de golpe. Poco a poco. Cuando las condiciones dejaron de estar a la altura. Cuando el salario no reflejaba el valor de lo que se daba. Cuando la persona detrás del servicio dejó de importar tanto como el servicio en sí.
Y el sector lo está pagando. Encontrar personas que quieran trabajar en hostelería con convicción, con vocación, con ganas de quedarse, es hoy uno de los grandes retos del turismo en la Costa Brava y en muchos otros territorios donde este sector es el motor económico real.
Yo creo que se puede recuperar esa nobleza.
No con discursos. Con decisiones concretas: salarios dignos, condiciones humanas, culturas organizativas donde la persona que atiende al cliente se sienta tan importante como el cliente mismo.
Ese es mi propósito dentro de una organización. Poner mi granito de arena para que alguien vuelva a decir, con orgullo:
Este es el sector donde quiero crecer.
— Silvia Zuin · HRBP Estratègic
Publicado originalmente en LinkedIn